10/11/2009

Hace cinco años

Era martes y Stieg Larsson llegaba a la redacción de Expo. El ascensor no funcionaba, comenzó a subir los siete pisos a pesar de que ya notaba un malestar en el pecho. Y se encontró entre aquellos escalones con uno de los asesinos más implacables: el infarto.
Como Manuel Vázquez Montalbán, con el que comparte asesino, [...]