Carta de la librera, la negra

Unas letras desde el limbo.

Comencé a leer El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura (Tusquets, ¿Quién si no?) durante el periodo de purgatorio en mi habitación de hospital. El purgatorio no es mala cosa cuando antes se ha estado en el infierno.

Como supondrán, libros no faltaban en mi mesilla. Libros frívolos para noches largas. Libros policíacos. Novelas negras. Muchos, muchos libros pero mi elección fue clara.

La sinopsis del libro de Padura me auguraba rememorar lecturas que fueron importantes para mi.

Como supondrán, no todos los “clásicos” de mi librería son novelas negrocriminales, y precisamente Histoire de la révolución russe de Léon Trotsky ( Éditions du Seuil, 1950) vive desde hace muchos años en una estantería de mi casa flanqueado por Alicia en el País de las maravillas de Lewis Carroll y por Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo. En mi biblioteca, ni orden alfabético de autores ni temático ni de colecciones. Simplemente mi orden.

Apasionante, el libro de Padura. Tres historias paralelas que en su momento confluyen: la de los últimos y terribles años de Trotsky en la diáspora de su exilio siempre sintiendo el aliento de Stalin en su nuca; la de Ramón Mercader, el “obediente” asesino; y la de Iván, un cubano a través de quien vivimos el socialismo real, anulador y castrante consecuencia de los lodos del estalinismo. Más que un ajuste de cuentas de Padura con su historia y la de su pueblo el libro es un canto a la desesperanza.

Intuyo una cierta fascinación de Leonardo Padura por “el malo” de la novela que no es otro que Ramón Mercader el asesino de Trotsky (al que todo el tiempo ponía la cara de Alain Delon del film de Losey).

Nunca he leído una descripción más angustiante y realista que las escenas en las que vivimos con Ramón Mercader los días previos al asesinato. Las arcadas, los ataques de bilis, el insoportable dolor de cabeza… Y el grito que Ramón Mercader no dejará de oír mientras viva. El de Trotsky al clavarle el piolet.

Al parecer no es tan fácil ser un asesino cuando no se siente una auténtica vocación (para asesino con vocación leáse El asesino dentro de mi de Jim Thompson). Y Caridad, la madre de Ramón, después de la lectura del libro de Padura quedará ya para siempre como una de las grandes perversas inductoras al crimen, de la literatura. Aunque en este caso sea por fanátismo. Y detrás de todo y de todos la sombra de José Stalin. El gran traidor, el gran estafador de la ideología marxista y perversor de la idea del socialismo que ya desde entonces se quedo en una mera utopía.

Una novela extraordinariamente bien documentada. ¿Quizás demasiado documentada?

He terminado el libro ya en mi casa. Podríamos decir que en otro mundo.

Resumiendo. Muy buena la parte de Trotsky. Excelente la parte de Ramón Mercader. Y tan buena la parte de Iván, el cubano, que creo que merecería él solo una novela.

Con un saludo de la librera negrocriminal (y biónica).

paduraLeonardo Padura pasará por Barcelona el próximo Martes. Y esperamos que pueda pasar un momento por “su” librería, pero en este momento desconocemos hora. Si ustedes desean un ejemplar firmado de su apasionante (la librera es una dura y excelente lectora…) novela, no duden en indicarnos a nombre de quien, Padura dedica la novela.

Saludos negrocriminales y buena lectura.

www.negraycriminal.com
http://negraycriminal.blogcindario.com

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