Relato: Crimen resuelto, de John Ramart

* Nota importante: los relatos que se publiquen se harán tal como se reciban, sin editar ni corregir, y deberán cumplir las normas de conducta del blog y los siguientes requisitos: que tengan una extensión máxima de una hoja DIN A4 (una sola cara -cuerpo tipografía mínimo: 12) y que sean de temática negra.

Agradecemos a John Ramart que haya querido participar en el blog enviándonos un relato, y recordamos que tú también lo puedes hacer enviándolo a info@brigada21.com.

Crimen resuelto

No me podía creer lo que estaba viendo delante de mi, era hermosísima, preciosa, era de las mujeres mas bellas que había visto, pero el estomago se me revolvió al verla. Su cuerpo estaba bañado en sangre, con múltiples lesiones de arma blanca. Quien podría haber echo eso.

Solamente un asesino sin escrúpulos, que mata por placer y se ensaña con sus victimas. El lugar, era lo menos recomendado para una señorita con esa vestimenta de mujer acomodada, y con esas joyas que llevaba encima. Estaba claro que el móvil no había sido el robo, incluso me decía que el asesino por su estatus social no le hacia falta esos recuerditos. Su vestido estaba dañado solo por la parte frontal, dejando al aire los pechos de la victima. Casi todas las cuchilladas habían sido por la parte abdominal y otras por la espalda. Su rostro maquillado, nos decía que no había sido golpeada. No había indicios de violación.

Todo indicaba que la acuchilló, primero por la espalda, viéndose sorprendida. Una vez en el suelo, el asesino se ensaño con ella, dándole por la zona abdominal, ella se resistió, pero no pudo hacer nada. Y cuando el asesino iba a violarla, todo indica que apareció alguien que no entraba dentro de sus cálculos. Ese alguien soy yo el que les habla, detective Iñaki Garralde, para servirle.

Se preguntaran que hacia yo ahí, en ese momento. Todo viene de unas horas antes. Yo estaba como de costumbre, por la tarde, tomándome una copa en el Púb ¨Palmito¨, charlando con el camarero, cuando, no me cansare de decirlo, que mujer tan hermosa era la victima. Entro, se sentó, nos miramos, y ella enseguida vino a pedirme fuego. La di fuego, y comente si quería sentarse conmigo. Ella enseguida se sentó junto a mí, de una forma muy provocativa, cruzando las piernas, y dejando su pierna al aire. Yo pensé que iba ha ser un buen día, que iba a ligar después de tanto tiempo. Cuando me disponía a proponerla algo mas que hablar, ella me comento que tenía que irse, había quedado con alguien en otro lugar. Se levanto y salio a toda prisa del local. La seguí, la llame, pero ella doblo la esquina, y la perdí de vista. No la encontraba, di un par de vueltas hasta que doble una esquina, y me encontré con el asesinato de esa extraña mujer.

Desde ese día cuando conozco una mujer no la dejo ir sola, o me la llevo a la cama (que es lo menos probable) o la llevo a su casa. Oh, perdón, se me olvidaba. El asesino es el marido, un hombre muy celoso, y muy cornudo.

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